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El ARTE cibernético PDF Imprimir E-Mail

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Breve panorámica:

Todo se resume a un conjunto de órdenes que, al ser proporcionadas a una computadora, hacen que se realice una rutina que permita obtener un resultado esperado por el artista.

En su libro La Utilización del Hombre por el ser Humano, Norbert Wiener, afirma "cuando yo me comunico con una persona, le envío un mensaje que ella me contesta con otro, parcialmente relacionado al mío, que contiene una cierta cantidad de información accesible únicamente para él. Ahora bien, si este mensaje es una orden y quiero que mi control sobre el cumplimiento de dicha orden sea efectivo, entonces debo saber reconocer los mensajes que, provenientes de él, me garanticen que la orden es absolutamente entendida y que será cumplida de manera adecuada. Si el otro sujeto es una máquina, esencialmente la situación no es distinta, por lo que entonces, entre más amplio sea mi conocimiento sobre la orden de salida y la señal de cumplimiento que me regresa, mayor será el control que tenga sobre una determinada acción".

Y es básicamente lo anterior la base teórica a partir de la cual comenzó el desarrollo del arte cibernético.

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John Cage (Estados Unidos de América, 1912-1992), compositor y pintor estadounidense fue uno de los primeros artistas en utilizar la computadora en la composición musical y el dibujo creando trabajos con una mayor propuesta e interés estético. Fue el introductor del concepto de música aleatoria, donde, en contraposición a todas las corrientes anteriores, produjo música en la cual no existía referencia a la naturaleza; buscó la expresión del sonido por el sonido mismo. Conjugando la música y la pintura, producía, mediante un programa especial, una serie de signos lineales (parcialmente de manera aleatoria) que entregaba a los instrumentistas de una orquesta. Con el propio Cage al mando de la ejecución musical, cada instrumentista debía imaginar el sonido de cada signo, como si fueran éstos la partitura. Los ejecutantes asignaban a cada signo la variación en el tono, tiempo, acorde, etcétera.

Estas partituras simbólicas producidas en la computadora, eran, a su vez, pinturas que posteriormente Cage imprimía y enmarcaba.

 
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